Este artículo analiza los desafíos de la democracia en la modernidad avanzada, centrándose en los procesos de individualización, singularización y sus implicaciones en el vínculo social y la legitimación política. La transición de la lógica universalista de la modernidad clásica, centrada en la emancipación a través de derechos universales, a una lógica singularista que valora la unicidad individual genera nuevas fracturas sociales y culturales. Los procesos de singularización redefinen la relación entre identidad individual y colectiva, transformando el reconocimiento social en un imperativo performativo. No todos disponen de los recursos necesarios para satisfacer las demandas de una sociedad singularista, lo que crea una división entre ganadores, miembros de una élite cultural cosmopolita, y perdedores, a menudo excluidos o refugiados en comunitarismos esencialistas. Estas dinámicas debilitan la cohesión democrática y alimentan el populismo, que aprovecha el malestar social oponiendo una visión homogénea del pueblo frente a las élites. Además, la erosión de la confianza en las instituciones democráticas se ve agravada por la desintermediación y la fragmentación del debate público. El análisis propuesto, al considerar la intersección entre vínculo social y dimensión po-lítica, permite identificar las tensiones entre generalidad y singularidad, racionalización y culturalización como características de la actual coyuntura democrática. Una cuestión que exige un replanteamiento teórico que interprete las líneas de fractura y los cambios en la base de las democracias modernas.
Procesos de singularización y clivajes en la modernidad avanzada: los desafíos emergentes para la democracia
Lorenzo Viviani;Silvia Cervia
2025-01-01
Abstract
Este artículo analiza los desafíos de la democracia en la modernidad avanzada, centrándose en los procesos de individualización, singularización y sus implicaciones en el vínculo social y la legitimación política. La transición de la lógica universalista de la modernidad clásica, centrada en la emancipación a través de derechos universales, a una lógica singularista que valora la unicidad individual genera nuevas fracturas sociales y culturales. Los procesos de singularización redefinen la relación entre identidad individual y colectiva, transformando el reconocimiento social en un imperativo performativo. No todos disponen de los recursos necesarios para satisfacer las demandas de una sociedad singularista, lo que crea una división entre ganadores, miembros de una élite cultural cosmopolita, y perdedores, a menudo excluidos o refugiados en comunitarismos esencialistas. Estas dinámicas debilitan la cohesión democrática y alimentan el populismo, que aprovecha el malestar social oponiendo una visión homogénea del pueblo frente a las élites. Además, la erosión de la confianza en las instituciones democráticas se ve agravada por la desintermediación y la fragmentación del debate público. El análisis propuesto, al considerar la intersección entre vínculo social y dimensión po-lítica, permite identificar las tensiones entre generalidad y singularidad, racionalización y culturalización como características de la actual coyuntura democrática. Una cuestión que exige un replanteamiento teórico que interprete las líneas de fractura y los cambios en la base de las democracias modernas.I documenti in IRIS sono protetti da copyright e tutti i diritti sono riservati, salvo diversa indicazione.


